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Tennemos un chivalete y sus cajas respectivas con muchos agujeritos de unos 2mm de diámetro. Un signo inequívoco de que tiene o ha tenido carcoma.

orificios_carcoma

Estos bichitos son muy comunes en los muebles de madera vieja y este chivalete de la fundición Richard Gans debe tener, al menos, 50 años. Lo tenemos desde hace bien poco. Antes vivía arrinconado en una vieja casa junto a otros chibaletes olvidados, por ahora solo hemos podido rescatar esta maravilla de tiempos pasados, a ver si nos toca la lotería y podemos traernos a sus hermanos, había unos cuantos.

carcoma_chibalete

Nuestras carcomas son listas, todo el día rodeadas de letras. Algo se les pegará. Aunque más bien eran listas, ya emigraron, confiamos en ello. Algún cadáver hemos encontrado mientras limpiabamos las cajas, unas cajas llenas de solera. El trabajo es tedioso: sacar la caja, aspirar en profundidad ayudado de un cepillo, admirar las letras una a una, tratar cada agujero con un producto para acabar con la carcoma si la hubiera y volver a colocar la caja.

La verdad es que hemos encontrado en este chivalete signos inequívocos de que ha tenido, o tiene, más bichos, aparte de las carcomas. He encontrado una antigua ooteca de cucaracha y numerosas telas de araña. Hemos de decir que no hemos encontrado ningún bicho vivo pero estamos tratando el mueble por si acaso.

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Lo mejor de todo es devolver a la vida a estas letras olvidadas. Hasta hace bien poco dormían arrinconadas entre polvo, pelusas y carcomas. Bellas durmientes esperando tiempos mejores que solo necesitan un poco de cariño y tinta nueva sobre ellas. Es la esencia de TIPORIUM: tinta nueva sobre plomos viejos.

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